domingo, 21 de junio de 2009

Un poco de nuestra historia: Lautaro...

Leftrarü, que en mapudungún significa traro veloz, (traro es una ave de rapiña que se encuentra en el sur de Chile), hijo del lonco Curiñancu, vivió una vida normal hasta los 11 años cuando fue capturado por las huestes de Pedro de Valdivia. Tras la captura se le hizo yanacona, (esclavo), permaneciendo como prisionero durante seis años. Como era difícil para los Españoles el pronunciar su nombre original, se le dio el nombre de Felipe Lautaro, finalmente se le llama Lautaro.

Sus tareas de paje consistían en cuidar los caballos de Pedro de Valdivia y de acompañarlo a las batallas. Fue así como aprendió a usar las armas, a no temer al caballo hasta hacerse buen jinete, además de aprender sobre disposiciones tácticas de guerra. En las multiples batallas que presenció, Lautaro fue testigo de los escarmientos con los que Valdivia sometía a los derrotados Mapuches, mutilando a los prisioneros y liberándolos después como ejemplo para evitar futuras rebeliones. Impactado, a raíz de estos hechos decide fugarse para unirse a su pueblo en su lucha contra los Españoles.

Según se cuenta en el poema épico La Araucana, Lautaro se presentó ante Los Lonkos presididos por Colo Colo. Vencidos los recelos iniciales, este demostró ser un líder innato. Y con un elocuente discurso convenció a su pueblo para que lo siguieran en su aventura militar. Así fué como les enseñó a perder el miedo a las cabalgaduras, les enseñó el uso de armas nuevas, diseñó tácticas militares como el uso de escuadrones, propuso que había que dejar el ataque masivo y enfrentarlos en bloques sucesivos aprovechando el terreno, inculcó el uso del toque de corneta como elemento de obediencia táctica de los escuadrones, creó un servicio de inteligencia a los cuales caracterizaba como borrachos, locos, cristianos o traidores de su pueblo con el fin de trabajar como falsos colaboradores, y otros simulando no entender el idioma español y así sacar información, además de dar datos incorrectos sobre los posibles ataques del Ejército Mapuche. Realizaban entrenamientos de visibilidad nocturna, y además elaboró un exclusivo sistema de comunicación mediante el movimiento de ramas de árboles. De esta manera, fue elegido Toqui, (jefe máximo en estado de guerra) y dirigió desde entonces la sublevación contra los españoles.

En 1553 Lautaro captura un emisario y se entera de que Valdivia marchaba hacia el sur y necesariamente tenían que pasar por Tucapel. Los espías Mapuches siguen la columna desde las alturas de los cerros y no le presentan batalla. Valdivia muestra extrañeza de no ser hostigado en el camino, y aún así decide seguir y hacer campamento. Una vez ahí de súbito el bosque se llenó de chivateos, y sin aviso, una masa de Mapuches se precipitó hacia el enclave español. Valdivia, experto militar, apenas pudo armar sus líneas defensivas y aguantar el primer choque, mientras la caballería cargaba sobre la retaguardia del enemigo. Los Mapuches, previendo esta maniobra, habían dispuesto lanceros y contuvieron la carga. Los Españoles lograron descomponer la formación Mapuche y estos se retirararon a los bosques. Cuando los Españoles celebraban la victoria, apareció un nuevo escuadrón presentándose en combate. Se repitió la misma escena, y al toque de un lejano cuerno el escuadrón se retiró. Luego un tercer escuadrón se presentó a la batalla, esta vez Lautaro estaba detrás. Valdivia al ver perdida la batalla, dispuso la retirada, pero tal como lo había previsto Lautaro, este flanqueó a Valdivia capturandolo. Al cual despues de un juicio Mapuche es ejecutado, el craneo de Pedro de Valdivia fué usado como trofeo de guerra por más de 50 años.

Despues de la victoria de Tucapel, los Mapuches sitiaron Concepción quemando toda vivienda que caía en sus manos. Francisco de Villagra ante esta situación decide reunir un ejercito para enfrentarlo. El cual era sin duda, el ejército más fuerte que se le podría presentar a los Mapuches. (Aquí es la primera vez que se hace uso de artillería en la guerra de Arauco). En 1554, bien organizado, Villagra se dispuso a la marcha. Al ver presencia Mapuche, Villagra hizo formar en escuadra de combate a sus fuerzas, con los emplazamientos artilleros a retaguardia. Pronto un chivaterío ensordecedor se dejó sentir junto con la salida del primer escuadrón Mapuche, quienes atacaron a los Españoles del mismo modo que con Valdivia en Tucapel. Y una vez más se retiraron hacía el bosque siendo reemplazado por un segundo escuadrón, luego por un tercero y un cuarto que combatían con el mismo ímpetu y arrojo.

Los Españoles empezaron a mostrar pánico, y Villagra dio por perdida la batalla resolviendo la retirada, pero para su estupor, los Mapuches habían cortado el camino dejando sólo una senda que conducía al precipicio, muchos tomaron la senda y perecieron a golpe de una maza o despeñados. Villagra logró perforar una salida en la emboscada y por ahí se salvaron apenas 66 soldados y algunos cientos de yanaconas, habían quedado 88 prisioneros Españoles en poder de las eufóricas huestes Mapuches, además de perder artillería y cabalgaduras. La figura de Lautaro como líder militar estaba consolidada.



La derrota sufrida por Francisco de Villagra a manos de Lautaro causó pánico en la naciente población, quienes aterrorizados emprendieron el despueble de Concepción en procura de Santiago.
Durante dos años no se volvió a saber de Españoles en la región. Mientras tanto, la situación del pueblo Mapuche a raíz de la guerra y la sequía habían provocado una gran hambruna.

En Santiago se despachó con urgencia a Diego Cano y solo 14 hombres para averiguar la real situación del Maule. Al acercarse al campamento de Lautaro, este ya a sabiendas por sus espías los dejaron acercarse para luego dejarse caer en el cruce de un río sobre ellos resultando muerto un Español. Lautaro hizo despellejar al cadáver Español y lo colocaron en lo alto de un roble. En Santiago, cundió el pánico y se empezaron hacer defensas en la ciudad.

Hay un episodio dentro de esta época que narra una entrevista concertada a distancia, entre dos cerros, que ocurrió entre Lautaro y uno de los capitanes de Villagra, Marcos Veas, antiguo amigo de Lautaro en tiempos de Valdivia. En esta entrevista Veas insta a Lautaro a deponer las armas ya que no se podría oponer por siempre al poderío Español. Lautaro respondió rúdamente fijando al Maule como frontera para los Españoles y además pidiéndoles un tributo en caballos, mujeres y armas a cambio de no ser atacada la colonia. La oferta de Lautaro fue rechazada.

Lautaro avanzó hacía el río Maule y una vez cruzado se enteró que Francisco de Villagra había salido de Santiago con un batallón de 50 jinetes y 30 arcabuceros y mas de mil yanaconas. Bien juzgando Lautaro que la capital quedaba desguarnecida avanzó hacia el norte, dejando pasar a Francisco de Villagra hacía el sur. Para entonces, el hambre de conquista de Lautaro era tanta, que castigaba con dureza a cualquiera pueblo que no se uniera en su lucha, principalmente el pueblo Picunche y los Promaucahues, ganándose asi numerosos enemigos.

Las avanzadas Españolas capitaneadas por Francisco de Villagra, quienes estaban al sur de las fuerzas Mapuches, fueron informadas por un indio resentido con Lautaro que este acampaba en un fortín en el río Mataquito, en la falda de un cerro llamado Caune. Villagra tan pronto se dio cuenta de la valiosa información que tenía, avanzó en la noche por las orillas del río Mataquito. Lautaro al saber que había dejado en el sur a los Españoles descuidó la vigilancia del emplazamiento. Asi fué como en el amanecer del jueves 1º de abril de 1557, las huestes Españolas se acercaron de amanecida al fortín subiendo por una serranía empinada. Villagra ya había organizado las formaciones de ataque cuando un trompeta impaciente tocó la señal antes de tiempo. De inmediato, los Mapuches sorprendidos salieron a empuñar sus armas. El lugar donde estaba Lautaro era conocido por los espías indígenas de Villagra, por tanto se dirigieron resueltamente a la ruca que albergaba a Lautaro quien estaba en compañía de su mujer Guacolda. Lautaro salió de su ruca, con la espada de Valdivia en mano y murió atravesado en la misma puerta de un lanzazo mientras que los suyos eran tomados por sorpresa y masacrados, los Españoles jubilosos gritaron: -¡Aquí Españoles que Lautaro es muerto!

El cadáver de Lautaro fue desmembrado y su cabeza se exhibió en la plaza de Armas de Santiago por largo tiempo ensartada en una lanza Española.

Actualmente las estrategias militares empleadas por Lautaro son enseñadas en las principales academias militares del mundo. Compartiendo honores junto a grandes estrategas como el mariscal ruso Zhúkov, Napoleón, Gengis Kan, Alejandro Magno, Simón Bolívar, y José de San Martín.

En un pais sin identidad y rodeados de heroes de cartón como O'Higgins, Pratt y el mismo Valdivia, me parece impresentable que no sé le dé mas tribuna al verdadero y mas importante heroe de nuestro pais.

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